[yaycurrency-switcher]

LA ATENCION como fuerza creadora
La energía sigue a la atención. Toda energía se dirige. Pero no lo hace sola: se mueve hacia dónde va tu atención. Y tú atención se gasta igual que tu tiempo, tu dinero o tu vitalidad. Si no sabés en qué la usás… estás perdiendo tu recurso más poderoso.
Cuando dirigís tu atención, empezás a mover energía en esa dirección. Y esa energía crea realidades.
No es metáfora: es ley.
Tu atención es una inversión energética. ¿A qué se la estás entregando? ¿O sea, a que le estas prestando atención en tu vida?.
Pará un momento y observate con honestidad:
Hoy ¿a qué le diste tu atención real? ¿en qué o quién pensaste? ¿a qué le diste tu poder?
Si decís que tus prioridades son por ej:
☑️ Cuidar tu cuerpo —Ir al gym
☑️ Cuidar tu salud—–Comer saludable
☑️ Cuidar tu mente—- Leer o estudiar algo clave
☑️ Crear o vender tus productos
☑️ Hacer “x” acción con tus hijos etc.
Si esas fueran tus prioridades, y tu atención fue ahí… entonces estás usando tu energía de forma coherente. Estás acercándote a tu resultado.
Pero…
¿En qué pensaste hoy?
Y si tus pensamientos diarios no apuntan al resultado, a eso que decis que queres te estás degenerando.
• ¿Te enredaste en pensamientos de duda, culpa o el pasado?
• ¿Le diste vueltas a vínculos rotos, peleas o cosas triviales?
• ¿Te imaginaste distracciones o enfocaste en búsquedas vacias?
• ¿Estuviste pendiente de cosas que no suman a tu resultado?
Todo eso tiene un costo: distrae tu energía.
Y tus acciones diarias también hablan:
-Si todo lo que hiciste hoy va en dirección a tu resultado → lo estás creando.
– Si no hacés nada o hacés cosas que en definitiva te alejan → estás demorando o saboteando tu resultado.
Distraerte parece inocente. Pero es letal para tus fines:
- Distraerse = alejarse del resultado.
- No actuar = demorar el resultado.
- Tenelo claro. Es simple.
Alcanzar el resultado es una consecuencia directa de:
• Lo que pensás
• A qué le das atención
• Qué hacés durante el día
• Qué no hacés (y deberías)
• En qué te distraés
Entonces…
Acechate. Observate.
• ¿Esto que estoy pensando me lleva a mi resultado?
• ¿Esto que estoy haciendo me acerca o me aleja?
• ¿Esto que no hago como afecta a mi resultado?
• ¿Esta persona, este hábito, esta conversación, aporta a mi resultado a eso que digo que quiero?
Tu atención es tu brújula. Si la usás bien, tu energía se alinea. Y cuando tu energía se alinea, podes cambiar de frecuencia y el resultado llega.



